Raros y manuscritos
(Observaciones para los trabajos fin de estudios de Filología Clásica)

Incunables ISTC Gesamtkatalog der Wiegendrucke GW Bayerische Staatsbibliothek

Italia XVI https://edit16.iccu.sbn.it/search#form-row

Italia Manoscritti delle biblioteche italiane http://manus.iccu.sbn.it

USTC = Universal Short Title Catalogue: https://www.ustc.ac.uk/advanced_search

IB = Iberian Books online: http://iberian.ucd.ie/ https://iberian.ucd.ie/index.php

Para la estructura del libro antiguo manuscrito e impreso y la correcta comprensión de las descripciones bibliográficas que se aplican a los mismos, tanto las exhaustivas de los repertorios tipobibliográficos como las abreviadas, se ha de tener en cuenta, en primer lugar, que los libros hasta bien entrado el siglo XVI no suelen ir paginados por el anverso, página impar, y el reverso, la par, de cada hoja, sino llevan solamente una numeración consecutiva en el anverso de cada hoja, generalmente en el encabezado superior, quedando sin consignar el reverso o página par.

Esta numeración es casi siempre en números romanos, con las letras correspondientes sin la consignación sustractiva de la unidad a la izquierda del múltiplo de 5, y a menudo en minúsculas, es decir, viiij en vez de IX; a su vez, este número está precedido de la abreviatura con que se denominan las hojas para escritura de cualquier tamaño, folio (folium), en abreviatura, fol., fo. f.; en plural, se emplean las abreviaturas fols., ff., fs., o bien h., como ahora se ha impuesto en las normas de catalogación, e incluso hh.

En esta numeración por folios o foliación, el anverso es el folio recto, por ejemplo, “f. viiij r”, y el reverso a este, el folio vuelto o verso, f. 9v, que no aparecerá en el encabezado del impreso porque, repetimos, solo se imprime la numeración en las páginas impares.

Este es el sistema de numeración de hojas de los manuscritos, tanto los de la Edad Media como de la Moderna. Si el libro impreso o manuscrito no lleva numeración de los folios, se indica en su descripción con las abreviaturas s.f., s/f.

Además de esta numeración de hojas, llamada foliación, o su carencia, los libros impresos, y también los manuscritos, llevan una numeración de los cuadernillos que lo forman. Generalmente, los cuadernillos responden a su nombre, es decir, está constituido por 4 pliegos o bifolios, 8 folios, 16 páginas impresas o manuscritas. Vamos a tomar de ejemplo el cuadernillo de 8 hojas, independientemente de su tamaño.

Los cuadernillos que integran un libro impreso se van consignando en el margen inferior derecho marcados alfabéticamente y dentro de cada cuaderno, en los folios rectos numerados después de su letra hasta el cuarto o el quinto. Esta numeración desde el segundo al cuarto o quinto puede ser en cifras o números romanos, y en este caso la última de las íes suele ser la i longa o jota, como ya se ha dicho.

Desde el quinto o sexto al octavo de los cuadernos no se consignan, pero basta con contar desde el último señalado para llegar al noveno, que comenzará con la siguiente letra del abecedario pero sin el número, 1 o i, es decir, el primer folio del cuadernillo que sigue.

La ordenación alfabética  correlativa se lleva a cabo a lo largo de todo el libro, reanudándose con la reduplicación de la letra cuantas veces lo exija la extensión de la obra. Estas letras pueden ser mayúsculas o minúsculas, redondas o cursivas, guardándose siempre la uniformidad requerida en cualquier quehacer humano mínimamente inteligible.

Los cuadernillos se numeran por las veintitrés letras del alfabeto latino:

a b c d e(5) f g h i k(10) l m n o p(15) q r s t u(20) x y z.

En esta secuencia se ha destacado en negrita después de la que hace 5 para facilitar el cómputo.

Las partes del libro que se anteponen al texto de la obra pueden llevar su propia consignación en forma de algún signo gráfico que casi siempre es diferente de las letras, como cruz, calderón, etc. Esta ordenación correlativa, alfabética o numeral, de cuadernillos se denomina signatura, y, en cierta manera, es también una alternativa de la foliación para la localización de pasajes, anomalías o errores de numeración dentro del libro.

Tanto la numeración de los folios como la de los cuadernillos de dos a cuatro o cinco que sigue a la letra pueden ser romanos o arábigos. Los libros en griego siguen sus propios signos y letras, pero la conformación y foliación del códice siguen el mismo sistema.

Para las citas de estos impresos antiguos en los trabajos académicos, hay una forma abreviada que practican los estudiosos de los libros antiguos, dada la complejidad de las descripciones de la Bibliografía Material. En lo que respecta  a los data typographica, las indicaciones tipográficas de lugar, impresor y año, se opta por ponerla entre paréntesis porque es una interpretación de los datos que nos da el mismo impreso, no su transcripción detallada con las convenciones tipobibliográficas.

La ciudad va en español, pues cada repertorio lo pone en su propio idioma. El impresor en el nombre que conste en el libro, que estará en latín, pero en nominativo, si se está seguro; igualmente, si consta el nombre del editor o financiador de la edición; de otro modo, se podrá poner la expresión latina que conste en portada o colofón con el nombre del impresor en el caso latino que corresponda. El año en cifras árabes, esté en romano o, como son los menos, en griego. Entre paréntesis, las tres indicaciones tipográficas.

Hay repertorios de ciudades con imprenta, estudios sobre impresores determinados, y en tal caso, sin miedo a equivocarse, puede escribirse el nombre del impresor en su lengua vernácula.

En esa misma página se detallan esos repertorios de incunables e impresos antiguos. Si no tiene ni lugar, ni impresor, ni año, se escribirán en lo que falte en el ejemplar impreso entre corchetes [s/i], esto es, sin impresor, pero si se ha averiguado por algún estudio, se pondrá entre corchetes rectangulares el nombre de impresor. Así también, las demás i.(ndicaciones) t.(ipográficas). Si no hay datos seguros del año, se pondrá delante en cursiva ca. o c., abreviatura de circa, expresión latina preferible a h. ‘hacia’.

Una modificación más elaborada respecto a la descripción tipobibliográfica reciben los nombres de autor y título.

Si es una obra clásica, la dejaremos con el nombre completo del autor y obra en cursivas; p. ej., entre las que señalo en jsolis/cv.htm:

Nouum Testamentum (Maguncia: Johannes Gutenberg, ca. 1455).

Auli Gellii Noctes Atticae (Venecia: Cristoforo Quaietis, Martino Lazzaroni, 1493).

Catullus et in eum commentarius M. Antonii Mureti (Venecia: Paolo Manuzio, 1554).

A veces, por la importancia de la edición, conviene reproducir sus elementos más relevantes según consten en la portada con el desarrollo de abreviaturas entre paréntesis, si se está seguro:

T. Petronii Arbitri E(quitis) R(omani) Satiricon. Extrema editio ex musaeo D. Iosephi Antonii Gonsali de Salas (Fránkfurt: Wolfgang Hofmann, 1629).

En estos títulos en latín debe guardarse estrictamente la ortografía latina, a saber, V/u, ningún signo diacrítico, ningún nexo, desarrollo de todas las abreviaturas, mayúscula inicial cuando corresponda, además de toda la coherencia gramátical, y para eso lo mejor es traducir, aun mentalmente, el título que se escriba.

Es conveniente poner también en las citas de los impresos ‘raros’ la signatura topográfica del ejemplar que se ha manejado e indicar, en tal caso, la url de descarga si dicho ejemplar está digitalizado.

La bibliografía general, manuales y repertorios están en los temarios de las asignaturas de grado, máster y planes de investigación de doctorado.

https://personal.us.es/jsolis/docencia.htm