Un estimado colega y buen amigo (uno de mis mejores en esta travesía azarosa de la vida) me recuerda —Pepe, feliz día del carpintero— el oficio del Padre Putativo, tal vez el más antiguo con alcance público, pues el de sastre (obviemos el calambur), que quiso Arias Montano, concierne, egoístamente, al pudor personal.
Circula por internet un poema recitado por el mismo Unamuno, que alude a este desempeño del Hijo como trabajador de la materia por antonomasia, “no carpintero, | sino armador de casas”.
https://www.gavilan.edu/academic/spanish/gaspar/html/4_02.html
Hacer lo útil, decir lo justo, gozar lo bello es intelectualmente suficiente para cualquier persona que no sea un genio, dijo más o menos T. S. Eliot.
Quienes no tenemos madera de escritor, hemos de conformarnos con aplicar sin mucho desatino la cola de tropos, temas e ironías en los muebles de nuestro quehacer presuntamente literario.
Muchas gracias a todas y a todos, e igualmente por la parte que a cada cual toque en esta nuestra festejada onomástica.
Saludos cordiales,
Pepe Solís