Hispalensia: Sevilla en la historia cultural

La página Classica Hispalensia pretende recoger y difundir las investigaciones y estudios sobre aquella cultura humanística de Sevilla que la enmarcan en la historia cultural de nuestro Siglo de Oro. Porque en la Sevilla del Siglo de Oro se intercambiaron y se gestaron algunas de las ideas y fenómenos característicos de ese periodo en que España alcanzó el único protagonismo que ha ejercido en la historia de Occidente. Sevilla fue la ciudad más importante de España cuando España era el país más importante del mundo. En Sevilla tuvo que ser donde se ideó e imprimió, en un poema en lengua latina, este término de Siglo de Oro de la poesía española (1580). En Sevilla se construyó, para provecho y disfrute de su población, el primer jardín público de la Europa moderna (1574). En Sevilla nació y se educó quien elaborará la primera bibliografía orgánica de todo lo concerniente a España (1672). Sevilla tal vez sea la única ciudad cuyo monumento más insigne ostenta inscrito un versículo sagrado con su cita bibliográfica (1568). No en vano el primer hispalense universal fue el último gran compilador del saber de la Antigüedad clásica.

José Solís de los Santos, «El trasfondo humanista de la Alameda de Sevilla», Calamus Renascens 13 (2012) 75-138

 

La Alameda de Hércules y su monumento de las dos columnas fue el símbolo más representativo de la asimilación en la ciudad de las ideas e ideales humanistas que campeaban por Europa desde los albores de la Edad Moderna. En el plano político y urbanístico fue uno de los primeros jardines construidos en una ciudad europea para uso y disfrute del común de la población, cuyo bienestar veía incrementado con la conducción de agua potable desde el manantial de la fuente del Arzobispo hasta diversas collaciones de esa parte del vecindario. En este artículo se traducen y comentan todas sus inscripciones latinas, tanto las que están grabadas en los pedestales de las columnas, como las apócrifas que los eruditos locales dieron por auténticas. Todos estos epígrafes y demás elementos ornamentales respondían a un programa iconográfico ideado por los humanistas del círculo poético de Fernando de Herrera (1534-1597), principalmente, quien los escribió, el Licenciado Francisco Pacheco (1535-1599), según demuestra este estudio. Al mismo tiempo, indaga el probable origen del mito de la fundación de la antigua Híspalis por Hércules a través de la interpretación que dieron historiadores medievales y renacentistas (Rasis, Alfonso X, Valera, Peraza) a los más evidentes restos romanos de la ciudad, seis enormes columnas de granito que se conservaban entonces en la collación de San Nicolás, dos de las cuales se reutilizarían en dicho monumento. Para el traslado de las columnas desde la actual calle Mármoles hasta la explanada de la antigua Laguna de la Feria, el conde de Barajas, Asistente de la ciudad, organizó en 1574 una obra de ingeniería que se anticipaba en doce años a la erección del obelisco egipcio en la plaza de San Pedro por el papa Sixto V, en un análogo aprovechamiento de los restos de la ornamentación urbana de la Roma clásica. 

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