Hispalensia: Sevilla en la historia cultural

La página Classica Hispalensia pretende recoger y difundir las investigaciones y estudios sobre aquella cultura humanística de Sevilla que la enmarcan en la historia cultural de nuestro Siglo de Oro. Porque en la Sevilla del Siglo de Oro se intercambiaron y se gestaron algunas de las ideas y fenómenos característicos de ese periodo en que España alcanzó el único protagonismo que ha ejercido en la historia de Occidente. Sevilla fue la ciudad más importante de España cuando España era el país más importante del mundo. En Sevilla tuvo que ser donde se ideó e imprimió, en un poema en lengua latina, este término de Siglo de Oro de la poesía española (1580). En Sevilla se construyó, para provecho y disfrute de su población, el primer jardín público de la Europa moderna (1574). En Sevilla nació y se educó quien elaborará la primera bibliografía orgánica de todo lo concerniente a España (1672). Sevilla tal vez sea la única ciudad cuyo monumento más insigne ostenta inscrito un versículo sagrado con su cita bibliográfica (1568). No en vano el primer hispalense universal fue el último gran compilador del saber de la Antigüedad clásica.

En F. J. Escobar Borrego, S. Díez Reboso, L. Rivero García (edd.), La Metamorfosis de un Inquisidor: El Humanista Diego López de Cortegana (1455-1524) (Huelva-Sevilla: Secretariado de Publicaciones de la Universidad, 2012) 13-59. 

La importancia del escritor que se estudia en esta monografía estriba en ser el traductor de la única gran novela latina que llegó completa al Renacimiento. La versión española de El Asno de Oro de Apuleyo (título original, Metamorphoses, h. 185 d. C.), que publicó el canónigo arcediano Diego López de Cortegana en Sevilla en 1513, ha estado reimprimiéndose modernizada hasta mediados del siglo pasado, y, a causa de las huellas detectadas en las mejores obras de la literatura áurea, podemos considerarlo el libro más influyente impreso en la ciudad en la época post-incunable. Cortegana, además de ser traductor de otros insignes humanistas como Enea Silvio Piccolomini (papa Pío II) y Erasmo de Rotterdam, y editor de una antigua crónica del rey Fernando III el Santo, fue el inquisidor que redactó la terrorífica inscripción que ostentaba el Castillo de Triana, amén de diplomático, y tal vez espía, de los Reyes Católicos en la Roma de los Borgia. Reseña: Karina Galperin, Renaissance Quarterly 67 (2014) 560-561.